Es la hora de los grandes riesgos, de las grandes osadías. Nos hallamos en el cruce donde se han dado cita, y a donde han llegado en tropel vertiginoso todos los riesgos. No se puede ya rezar, no se puede decir la verdad, no se le puede cantar a la libertad sin que el puño de los verdugos estruje brazos, amordace labios, quiebre plumas y hunda su espada hasta la empuñadura en el pensamiento y las conciencias.
El que se atreve a cantar a la verdad, tiene que ir a platicar con la sombra, a beber y apurar el cáliz de la soledad a la mitad de la noche y encontrarse rodeados de picas ensangrentadas, y por que esta es la hora de los grandes riesgos y de las grandes osadías, es también la hora de la juventud, solamente de la juventud. Los viejos del cuerpo y del alma no quieren, ni pueden tener puesto en esta batalla. Ellos han perdido la osadía y no podrán tolerar ni la visión lejana de los grillos y calabozos.
Pero la juventud sí sabe, sí quiere, sí puede ir y estar en el cruce de los riesgos ásperos de esta hora de sombras. ¡De pie – toda entera-, recia juventud de mi Patria! Que allí en el cruce tormentoso de todos los riegos, estés presente: allí, por encima de las puntas erizadas de la espadas; allí, por encima de los puños crispados de los verdugos; allí, por encima de la legión de todos los pretorianos; allí, por encima de la noche profunda de todas la cárceles y de todos los calabozos, se te vea –en plena embriaguez ante la belleza del riesgo- extender largamente, ansiosamente tus brazos y juntar tus dos manos –olorosas a primavera y mojadas en savia nueva de encino joven y fuerte- con las manos de la verdad, del orden natural, del valor irrenunciable de la vida, mojadas con la frescura de los esfuerzos y sacrificios que implican todas sus batallas, y de esa inmensa embriaguez con estos valores –por encima de todos los verdugos- salgan
Momento de cruce, hora de osadía, es por eso que me dirijo a vos, joven de mi Patria, para decirte que es hora de recuperar el sentido de nuestras vidas; que todos tenemos una responsabilidad de la cual no podemos deshacernos, que vos podes hacer más por los demás. Por que esta es la hora de
De aquí surge la necesidad de convocar, la necesidad de levantar a nuestros jóvenes del adormecimiento que padecen, la necesidad de que tomemos nuestro puesto, el que a cada uno le corresponde…
¡¡¡Esperá!!! Sé lo que estas pensando, y te lo voy a aclarar antes que nada, antes de que tomes resolución alguna; no somos viejos!!! Ni del alma, ni del cuerpo; no te asustes, somos jóvenes iguales a vos, pero que hemos decidido DESPERTARNOS, hemos decidido “tomar el toro por las astas”, hemos decidido defender a los inocentes, velar por la vida, proteger a los abandonados. Y, todo esto, ¿sabes por que?, por que mañana todo quedará en nuestras manos, mañana la juventud de hoy se tendrá que hacer cargo.
¡Entonces será tarde! Nos veremos sorprendidos por la situación, nos encontraremos frente a la debacle total, frente a una Nación acéfala, sin conducción sin camino, sin dirección.
Es por esto que “Argentina Joven se pone en acción para la conquista de nuestra generación”, pero quiero que consideres que necesita también de vos, de tus cualidades, de tus talentos, de tus esfuerzos y sacrificios, de tu compromiso, en síntesis, necesitamos la fuerza inquietante de TU JUVENTUD.
Espero sepas entender: la gravedad de la situación; la necesidad de reacción; y que en tu juventud llevas fuerzas inquebrantables para restaurar
